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Terrifying Sniper Prank on Japanese TV



Acabo de encontrar este programa japones de una intolerable crueldad, es una especie de inocente inocente muy desagradable, hacen creer a una persona que está en medio de un tiroteo y graban su cara de terror.

Según lo estaba viendo, y por deformación profesional me estaba imaginando como interpondría la demanda contra el programa, contra la cadena, contra los familiares/amigos que me hayan llevado a esta situación, y que tipo de bienes jurídicos se ven lesionados.

Noodles/ cuanto tiempo sin actualizar.

Llevo mucho, mucho tiempo sin actualizar, y es una lástima, porque es un ejercicio que lleva muy poco tiempo (para este tipo de blogs, uno como el de Mar puede llevar más) y creo que es un ejercicio bastante bueno.

En fin, con el propósito de actualizar un poco más, cuelgo esta entrada con algo que en principio me gusta bastante, los noodles, que son una guarrada maravillosa como mi blog, se preparan en un momentín y te dan para un rato de felicidad (¿cómo mi blog?) claro que si son picantes al día siguiente te acuerdas cuando vas al baño (¿¿¿Cómo mi blog???)


Libre

Terminar los exámenes te deja un sabor raro en la boca, por un lado lo dulce de la libertad conseguida, después de un agobiante y caluroso mes encerrado con manuales, por otro lado la acidez de no saber en que ocupar todo el tiempo que de repente tenemos en las manos.

Así que me he programado un fin de semana bien completo con amistades, novio y familia, y el lunes ya empiezo a trabajar.

Me voy, que tengo mucho que hacer.

Lo que te dura un amigo

Acabo de leer un artículo según el cual nuestros amigos nos duran una media de siete años.
Yo nunca he sido muy de hacer amigos, quizás mi parte burgalesa me hace más reservado, menos dado a abrirme hasta pasado un tiempo, después me vuelvo incondicional.
Es una de las cosas mas tristes perder un amigo, algo se muere en el alma cuando un amigo se va.
Proposito del verano: reactivar amistades.

Pero después de exámenes, este soy yo ahora mismo:


Artículo en la flecha

Campaña elecciones europeas

Navegando por Flickr me he encontrado con esta imagen que creo que se explica por si sola.

Que pereza me va a dar ir a votar.

Me siento como una hamburguesa

Creo que este blog se usa principalmente para dos cosas: como vía por la que compartir noticias interesantes que me encuentro, y para eso cada vez menos desde que descubrí el Reader, el segundo uso sería para quejarme de que duro es ser estudiante, (en cuanto salga al mundo laboral se me meriendan, lo se)

Hoy lo voy a usar para lo segundo: "Ay que duro es esto de ser estudiante, creo que mi vida, (vida como tal, porque encerrarse con tochones infumables es algo parecido a la vida, pero solo eso, parecido) es ese espacio entre periodos de exámenes"

Soy la carne de una hamburguesa académica, no puede ser bueno para la salud, demasiado colesterol.

Feliz cumpleaños Nina Hagen

Hoy es el cumpleaños de una de las grandes del punk.

Bruja excitada

Cuando vi esta escena de Las Brujas, entendí lo que es la excitación.
Gracias Anjelica Huston.

Cohecho y prevaricación


Aquí está la imagen, no se porqué no se subió la primera vez.

Super off topic

No tiene nada que ver con nada, pero la verdad es que mi blog tampoco sigue ninguna linea en concreto, así que aquí va.

Como todo chico de veintipocos occidental me he criado viendo Los Simpsons, esta serie de alguna manera ha matizado mi humor.

Con motivo del lanzamiento de la serie en alta definición la fox ha cambiado la intro, pero manteniendo la linea de la anterior.

Otoshimono

Hoy algo bonito para variar un poco, me he encontrado con esta diseñadora, que hace unas cosas bonitas bonitas.
Me gustan porque mezcla los dibujos que hacían mis compañeras de clase cuando iba al cole con pinturas tradicionales japonesas, en un mundo thecno-pop, y a mi esas cosas me ponen bastante.


Página de la artista aquí.

La evolución hace a Dios innecesario para explicar el mundo

-Los creacionistas repiten una y otra vez que no hay pruebas de la evolución.
-El antievolucionismo está en la calle, pero no tiene ningún impacto en el mundo científico. No hay ningún agujero en la teoría de la evolución. Está más comprobada que la teoría heliocéntrica, que dice que la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés, o que la teoría atómica, según la cual la materia está hecha de átomos. Sólo hay dos científicos que escriben a favor del diseño inteligente, Michael Behe, un bioquímico de la Universidad Lehigh que escribe falacias, y William Dembski, quien tiene formación matemática y dice que el cálculo de probabilidades hace que la evolución sea imposible sin un diseñador. Yo he escrito en algún sitio que no discuto con Dembski porque no existe.
-¡Cómo!
-La probabilidad de que William Dembski exista es más pequeña todavía que la probabilidad de que exista una de las proteínas que él dice que son imposibles sin un diseñador. A lo largo de su vida, un hombre produce billones de espermatozoides, todos genéticamente distintos. Una mujer produce, por su parte, unos quinientos huevos durante su vida. La probabilidad de que el espermatozoide que diera lugar a Dembski fecundara el huevo que diera lugar a Dembski es un número muy pequeño, el equivalente uno entre varios billones -el espermatozoide Dembski- multiplicado por uno entre quinientos -el óvulo de Dembski-. Si retrocedes hasta sus abuelos, la probabilidad de que exista Dembski se convierte en uno dividido por un uno seguido de sesenta o setenta ceros, y va reduciéndose con cada generación. Así que Dembski no existe y, por tanto, no hay que perder tiempo discutiendo con él.


Extracto de la entrevista que puede leerse completa aquí.

Civilizaciones y tectónica

Muchas de las civilizaciones de la antigüedad se distribuyen a lo largo de los bordes de las placas tectónicas.
A pesar de que el ser humano se ha difundido por toda la superficie terrestre, las civilizaciones han aparecido solamente en determinados puntos del planeta.
Se han sugerido numerosas explicaciones a este hecho, la mayor parte de ellas biológicas o ecológicas. Ahora se añade un elemento más al problema. Según un estudio la mayor parte de las civilizaciones surgieron a lo largo de los bordes tectónicos entre placas.
Los investigadores sugieren que las fuerzas que generalmente son destructivas, como volcanes o terremotos, puede que hayan jugado un papel constructivo y no solamente destructivo en la historia de la humanidad.


Artículo leido en hispamp3, reproducido sin ningún permiso.

Me siento desinchado

El volver a las clases me ha dejado plofff, que inhumanos no dando ni una semanita de descanso.

Releer

Tengo varios libros al retortero, esperando ser leidos, pero me he encontrado con la portada de uno, y me ha parecido tan chula que me apetece releerlo.

Ya lo hice con 15 años, pero creo que ahora le voy a sacar más jugo.

Lo que se tarda en llegar a las principales ciudades del mundo

Ahora que he terminado los exámenes me apetecería hacer un viaje, no va a poder ser porque ya he comenzado las clases, y porque Jacobo trabaja, pero me apetece, eso si.

En este mapa se marca cuanto se tarda en llegar a cualquier parte del planeta, desde cualquier parte del planeta.

Desde las zonas más oscuras se tarda más tiempo en alcanzar alguna gran ciudad. Desde el centro de Groenlandia, p.e., por tierra hacen falta más de 10 días para llegar a alguna ciudad de más de 50.000 habitantes –aunque mucho menos a ciudades menos pobladas.

Pueblos perdidos de España

Brujuleando me he encontrado con este mapa de los pueblos fantasmas de España, sitios donde antes la gente vivía y un día lo dejó de hacer.

A veces pienso en mi pueblo, y me daría tanta pena que un día figurara en esta lista...


Ver mapa más grande

Todo me suena igual

¿No has tenido a veces la sensación de que todas las canciones son iguales?

Pues porque todas se pueden hacer con cuatro acordes de ná.

Cuento para sobrellevar los exámenes

Los Nueve Millones de Nombres de Dios - Clarke, Arthur C.

El doctor Wagner se contuvo haciendo un esfuerzo. La cosa tenía mérito. Después dijo:
- Su pedido es un poco desconcertante. Que yo sepa, es la primera vez que un monasterio tibetano encarga una máquina de calcular electrónica. No quisiera parecer curioso, pero estaba lejos de pensar que un establecimiento de esta naturaleza tuviese necesidad de aquella máquina. ¿Puedo preguntarle qué piensa hacer con ella?
El lama se ajustó los faldones de su túnica de seda y dejó sobre la mesa la regla de cálculo con la que acababa de hacer la conversión de libras en dólares.
- Con mucho gusto. Su calculadora electrónica tipo cinco puede hacer, si su catálogo no miente, todas las operaciones matemáticas hasta diez decimales. sin embargo, me interesan letras y no números. Tendría que pedirle que modificasen el circuito de salida, de modo que imprimiese las letras en vez de columnas de cifras.
- No acabo de comprender...
- Desde la fundación de nuestro monasterio, hace más de tres siglos, nos hemos venido consagrando a cierta labor. Es un trabajo que acaso le parezca extraño, y por ello le pido que me escuche con espíritu abierto.
- De acuerdo.
- Es sencillo. Estamos redactando la lista de todos los nombres posibles de Dios.
- ¿Cómo?
El lama prosiguió imperturbable:
- Tenemos excelentes razones para creer que todos estos nombres requieren, como máximo, nueve letras de nuestro alfabeto.
- ¿Y han estado haciendo esto durante tres siglos?
- Sí. Y hemos calculado que necesitaríamos quince mil años para completar nuestra tarea.
El doctor lanzó un silbido ahogado, como si estuviera un poco aturdido.
- O.K. Ahora comprendo por qué quiere usted alquilar una de nuestras máquinas. Pero, ¿cuál es el objeto de la operación?
El lama vaciló una fracción de segundo, y Wagner temió haber molestado a aquel singular cliente que acababa de hacer el viaje de Lhassa a Nueva York con una regla de calcular y el catálogo de la "Compañía de Calculadoras Electrónicas" en el bolsillo de su túnica de color azafrán.
- Puede llamarlo ritual si así lo quiere –respondió el lama-, pero tiene una gran importancia en nuestra fe. Los nombres del Ser Supremo, Dios, Júpiter, Hehová, Alá, etc. no son más que rótulos escritos por los hombres. Consideraciones filosóficas demasiado complejas para que se las exponga ahora nos han dado la certidumbre de que, entre todas las permutaciones y combinaciones posibles de letras, se encuentran los verdaderos nombres de Dios. Pues bien, nuestro objeto consiste en encontrarlos y escribirlos todos.
- Ya comprendo. Han empezado ustedes con A.A.A.A.A.A.A.A.A. y terminarán con Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z.Z
- Con la diferencia que utilizamos nuestro alfabeto. Desde luego, se supone que les será difícil modificar la máquina de escribir electrónica adaptándola a nuestro alfabeto. Pero hay otro problema más interesante, la disposición de circuitos especiales que eliminen las combinaciones inútiles. Por ejemplo, ninguna de las letras deben aparecer más de tres veces sucesivamente.
- ¿Tres? Querrá decir dos.
- No. Tres. Pero la explicación detallada requeriría demasiado tiempo, aunque comprendiera usted nuestra lengua.
Wagner dijo, precipitadamente:
- Claro, claro. Prosiga.
- Le será fácil adaptar su calculadora automática para lograr este punto. Convenientemente dispuesta una máquina de este tipo puede permutar las letras unas tras otras e imprimir el resultado. De esta manera –concluyó el lama tranquilamente-, lograremos en cien días lo que nos habría costado quince mil años más.
El doctor Wagner creyó perder el sentido de la realidad. Las luces y los ruidos de Nueva York parecían esfumarse al llegar a las ventanas del building. Allá, a lo lejos, en su remoto asilo montañoso, los monjes tibetanos componían desde hacía trescientos años, generación tras generación, su lista de nombres desprovistos de sentido ... ¿Acaso la locura de los hombres no tenía un límite? Pero el doctor Wagner no debía manifestar sus pensamientos. El cliente tiene siempre razón...
Respondió:
- No cabe duda de que podemos modificar la máquina tipo cinco de manera que imprima las listas como usted dessea. Me preocupa más la instalación y el manejo. Además, no será fácil transportarla al Tibet.
- Esto puede arreglarse. Las piezas sueltas son lo bastante pequeñas para que puedan transportarse en avión. Por esto hemos escogido la máquina de ustedes. Envíen las piezas a la India, y nosotros nos encargaremos de lo demás.
- ¿Desea los servicios de dos de nuestros ingenieros?
- Sí, para montar la máquina y vigilarla los cien días.
- Enviaré una nota a la dirección de personal –dijo Wagner, escribiendo en un bloc-. Pero aún hay dos cuestiones que resolver...
Antes de que pudiese terminar la frase, el lama había sacado del bolsillo una hojita de papel.
- Aquí tiene el estado, certificado, de mi cuenta en el Banco Asiático.
- Muchas gracias. Perfectamente... Pero, si me permite, hay otra cuestión, tan elemental que casi no me atrevo a mencionarla. A menudo ocurre que se olvidan las cosas más evidentes ... ¿Disponen de energía eléctrica?
- Tenemos un generador Diesel eléctrico de cincuenta kilovatios y ciento diez voltios. Fue instalado hace cinco años y funciona bien. Nos facilita la vida en el monasterio. lo compramos principalmente para hacer girar los molinos de oración.
- Ah, ya. Naturalmente. Hubiese debido pensarlo...

La vista, desde el parapeto, producía vértigo. Pero uno se acostumbra a todo.
Tres meses habían transcurrido y a Georges Hanley no le impresionaban ya los seiscientos metros de caída vertical que separaban el monasterio de los campos cuadriculados del llano. apoyado en las piedras redondeadas por el viento, el ingeniero contemplaba con ojos cansinos las montañas lejanas cuyos nombres ignoraba. "La operación nombre de Dios", según la había bautizado un humorista de la Compañía, era sin duda el trabajo más desconcertante en que jamás hubiera participado.
Semana tras semana, la máquina tipo cinco modificada había llenado miles y miles de hojas con sus inscripciones absurdas. Paciente e inexorable, la máquina calculadora había agrupado las letras del alfabeto tibetano en todas las combinaciones posibles, agotando una serie tras otra. Los monjes recortaban ciertas palabras al salir de la máquina de escribir eléctrica y las pegaban devotamente en unos enormes registros. Dentro de una semana, su trabajo habría terminado.
Hanley ignoraba qué cálculos oscuros los habían llevado a la conclusión de que no hacía falta estudiar conjuntos de diez, de veinte, de cien o de mil letras, y no tenía ningún empeño en saberlo. En sus pesadillas, soñaba algunas veces que el gran lama decidía bruscamente complicar un poco más la operación y que había que proseguir el trabajo hasta el año 2060. El hombre parecía muy capaz de una cosa así.
Crujió la pesada puerta de madera. Chuk se reunió con él en la terraza. Se había hecho popular entre los lamas repartiéndoles habanos. "Aquellos individuos podían estar completamente desquiciados –pensó Hanley-, pero no tenían nada de puritanos". Las frecuentes excursiones al pueblo no habían carecido de interés.
- Escucha, Georges –dijo Chuk-, estoy preocupado.
- ¿Se ha estropeado la máquina?
- No.
Chuk se sentó en el parapeto. Fue algo sorprendente, pues de ordinario tenía vértigo.
- Acabo de descubrir el objeto de la operación.
- ¡Pero si ya lo sabíamos!
- Sabíamos lo que querían hacer los monjes, pero ignorábamos el porqué.
- ¡Bah! Están chalados...
- Escucha, Georges, el anciano acaba de explicármelo. Piensan que cuando se hayan escrito todos estos nombres (que según ellos, son unos nueve mil millones), se habrá alcanzado el divino designio. La raza humana habrá cumplido la misión para la que fue creada.
- Y después, ¿qué? ¿Esperan, acaso, que nos suicidemos?
- Sería inútil. Cuando la lista esté terminada, intervendrá Dios, y todo se habrá acabado.
- ¿Se acabará el mundo?
Chuk lanzó una risita nerviosa.
- Esto es lo mismo que le he dicho al anciano. Entonces él me ha mirado de un modo extraño, como el maestro a un discípulo particularmente lerdo, y me ha dicho: "¡Oh, no será una coasa tan insignificante!"
Georges reflexionó un momento.
- Es un tipo que, por lo visto, tiene grandes ideas –dijo-, pero no veo que cambie nada la situación. Ya habíamos convenido en que están locos.
- Sí. Pero, ¿no te das cuenta de lo que puede ocurrir? Sí, terminadas las listas, no suenan las trompetas del ángel Gabriel, en su versión tibetana, pueden pensar que es por culpa nuestra. A fin de cuentas, utilizan nuestra máquina. No me gusta esto...
- Comprendo... –dijo Georges, muy despacio- , pero ya he visto otros casos parecidos. Cuando yo era pequeñín, hubo en Luisiana un predicador que anunció el fin del mundo para el domingo siguiente. Centenares de personas le creyeron. Incluso algunos se vendieron sus casas. Pero nadie se encolerizó cuando pasó el domingo. La mayoría pensó que había sido sólo un pequeño error de cálculo, y muchos de ellos siguen creyendo igual.
- Para el caso de que no lo hayas notado, debo advertirte que no estamos en Luisiana. Estamos solos, los dos, entre centenares de monjes. Son muy simpáticos, pero preferiría hallarme lejos cuando el viejo lama se dé cuenta del fracaso de la operación.
- Hay una solución: un pequeño sabotaje inofensivo. El avión llega dentro de una semana, y la máquina acabará su trabajo en cuatro días, a razón de veinticuatro horas por día. Sólo tenemos que hacer una reparación que dure tres o cuatro días. Si calculamos bien el tiempo, podemos hallarnos en el aeropuerto cuando salga de la máquina la última palabra.
Siete días más tarde, cuando sus caballitos montañeros descendían la carretera en espiral, Hanley dijo:
- Siento un poco de remordimiento. No huyo porque tenga miedo, sino porque me dan pena. No quisiera ver la cara que pondrá esta buena gente cuando se detenga la máquina.
- Si no me equivoco –dijo Chuk-, han adivinado perfectamente que huíamos, y les ha tenido sin cuidado. Ahora saben que la máquina es absolutamente automática y que huelga toda vigilancia. Y también creen que no habrá un después.
Georges se volvió en la silla y se quedó dormido. La mole del monasterio recortaba su parda silueta sobre el sol poniente. Unas lucecitas brillaban de vez en cuando bajo la masa sombría de las murallas, como los tragaluces de un navío en ruta. Eran lámparas eléctricas suspendidas en el circuito de la máquina número cinco.
"¿Qué sucedería con la calculadora eléctrica? –se preguntó Georges-. ¿La destruirán los monjes, a impulsos del furor y el desengaño? ¿O volverían a comenzar de nuevo?"
Como si todavía estuviese allí, veía todo lo que pasaba en aquel momento en la montaña, detrás de las murallas. El gran lama y sus auxiliares examinaban las hojas, mientras los novicios recortaban nombres extravagantes y los pegaban en el enorme cuaderno. Y todo esto se realizaba en medio de un religioso silencio. No se oía más que el tableteo de la máquina, golpeando el papel como una lluvia mansa. La propia máquina calculadora, que combinaba millones de letras por segundo, era absolutamente silenciosa...
La voz de Chuk interrumpió sus sueños.
- ¡Míralo! ¡He aquí una visión agradable!
Semejantes a una minúscula cruz de plata, el viejo avión de transporte "D.C. 3" acababa de posarse allá abajo, en el pequeño aeródromo improvisado. Esta visión daba ganas de beber un buen trago de whisky helado. Chuk empezó a cantar, pero se interrumpió de pronto. Las montañas parecían restarle ánimos.
Georges consultó su reloj.
- Estaremos en el llano dentro de una hora –dijo. Y añadió-: ¿Crees que habrá terminado el cálculo?
Chuk no respondió, y Georges levantó la cabeza. Vio que el rostro de Chuk estaba muy pálido, vuelto hacia el cielo.
- Mira –murmuró Chuk.
Georges, a su vez, levantó los ojos.
Por última vez, encima de ellos, en la paz de las alturas, las estrellas se apagaban una a una...

Inspirado en la vida en Japón

 
Un anuncio muy agridulce que me he encontrado, Japón me hace sentir frio a veces, a pesar de todo el neón.